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El caleidoscopio de Carmen
A propósito de la antología de la poesía peruana
Fuego abierto, Chile, LOM, 2008
(Selección y prólogo: Carmen Ollé)
En una plática no lejana le pregunté a Carmen cómo evocaba sus primeras señales de vocación literaria. Ella dijo: -Envuelta en la magia y el misterio de la pubertad, cuando descubrí los libros en el escritorio: enciclopedias y algunas novelas en el garage de la casa. Me di cuenta que la realidad no existía como única, sino que había muchas otras que podíamos imaginar, y no andaba tan descaminada pues la ciencia moderna nos habla ahora de realidades distintas a la nuestra con leyes físicas propias.
Hoy llega a nuestras manos Fuego abierto, 2008, la anunciada Antología de la poesía peruana cocinada por Ollé y lanzada en Chile por LOM Ediciones. Buen título, bella portada, irreverente preludio, intrépida selección. Sin necesidad de apelar a la adusta terminología de cierta tendencia de examen textual, Carmen Ollé trata de revelarnos, a través de los nueve capítulos del libro, las corrientes, las claves de la poesía peruana de las últimas décadas. Los sugestivos títulos de los capítulos están inspirados en títulos de libros conocidos como "Canto villano", que reúne a destacados poetas de la generación del 50: Eielson, Sologuren, Varela, Belli, Rose y Guevara. Luego "Cenizas y silicios", que agrupa a talentosos bardos de la promoción del 60: Hernández, Corcuera, Cisneros, Hinostroza y Martos. (Se extraña a Romualdo, Gustavo Valcárcel, Cecilia Bustamante, Juan Ojeda, Julio Nelson). Empero, la apuesta de la compiladora es legítima desde su enfoque.
Hay un cambio, la tensión lírica fustiga. La realidad nacional ha ido transformándose desde las rebeliones del ELN y MIR, pasando por el Golpe militar reformista de Juan Velasco Alvarado,"hasta configurar esa masa híbrida, llena de vitalidad y pujanza que se expresa en los últimos libros y pinturas de los noventa. Ya no se puede hablar sólo de escritores, hay que incluir a las mujeres y mucho menos hablar de escritores elitistas, hay que contar con los provincianos, con los bricheros, con los jóvenes de los asentamientos humanos, con los homosexuales. Pero no todos tienen claro cuál es la función del escritor en la sociedad. La nueva sensibilidad se va construyendo como respuesta a la escalada de violencia que se ha convertido en rutina en el Perú. Las nuevas promociones de poetas de origen provinciano o de barrios suburbanos muestran otra poética de Lima. Estos poetas, especialmente los del movimiento Hora Zero, surgido en 1970, liquidaron los resabios de sensibilidad aristocrática o pequeño burguesa con su afán integracionista, la utopía del poema total y el ideal de formar parte de una comunidad de poetas" (Ollé: p.12). Para mí lo más novedoso de la propuesta de Carmen Ollé, se aprecia a partir del capítulo "En los extramuros del mundo", aquí se encuentran autores diversos de la generación del 70: Pimentel, M.E. Cornejo, E. Burgos, E. Verástegui, R. Valcárcel, J. Watanabe, A. Sánchez León, L. La Hoz, G. Mendoza y T. Mora. (No menos importantes son Jorge Nájar y Óscar Málaga, ausentes). Aunque Ollé deliberadamente no ha centrado su interés en emplear la acepción Generación para su estudio y ha preferido reunir los discursos poéticos por rasgos, elementos, contradicciones, matices o vivencias afines; en tanto las estéticas son dinámicas, considero que este apartado deviene en una suerte de puente inconsciente entre las voces mayores y las nuevas.
Prosiguen dos secciones valiosas "Contra el ensimismamiento" M. Chocano, Mazzotti, Santiváñez, M. Álvarez y Montalbetti; y "Amores imperfectos": J. Rosas R., Pollarolo, Ollé, Sánchez Hernán, D. de Ramos y R. Crisólogo. Los imaginarios son alterables. (Aquí faltan Sandro Chiri y Juan Carlos Lázaro).
A Ollé le importa enfatizar dos modos de concebir la poesía últimamente. En una orilla, la estética clásica ve el acto poético como un hecho aislado de la política, donde la "indeterminación de lo determinado"-como afirma Jorge Huyese- configura un universo cuyos cuerpos están en suspensión. La poesía nace de la tradición y vuelve a ella sin contaminarse con el ruido social; es el caso de Carlos López Degregori o del último libro de Ana María Gazzolo Cuadernos de ultramar (2004) (…). En la otra punta, Roxana Crisólogo y Domingo de Ramos reflejan en su obra una cultura mixta, híbrida, donde lo culto y lo popular no necesitan diferenciarse neuróticamente, como pretende la "alta cultura", pues a decir de García Canclini- el arte moderno latinoamericano tiene "muchas intersecciones entre lo culto, lo popular, lo artesanal y la producción masiva". (p. 7).
Este planteamiento se puede verificar en el capítulo citado y en el que sigue "Flama y respiración": A.M. Gazzolo, C. López Degregori, L. F. Chueca, R. Di Paolo y E. Chirinos.
En la parte final confluyen los episodios "O un cuchillo esperándome": D. Ruiz Rosas, M. Dreyfus, A. L. Soriano, P. Alba, R. Silva Santisteban y D. Moromisato; "Ya nadie incendia el mundo": V. Guerrero, V. Barrientos, E. Guersi, J. C. Irigoyen y Miguel Ildefonso; y "Delgadísima nube": T. Berger, E. Belevan, S. Miranda Lévano, E. Castañeda y Marcela Robles. La mayoría de la promoción del 80.
La poesía de Mariela Dreyfus, Rocío Silva Santisteban y Patricia Alba está centrada, más que en una poética del cuerpo, en el mal. Es el mal el rayo refracto que se dispara de esa zona oscura de nuestra historia. Basta un vistazo a los títulos de sus poemarios: Placer fantasma, Mariposa negra, O un cuchillo esperándome, respectivamente (p. 15). "…la crítica la tildó de erótica por esa necesidad simplista de etiquetar lo diferente. La idea era que todo lo que nombra al cuerpo es poesía erótica y su sensorialidad inherente las alejaba del canon clásico de una poesía asexuada" (p. 15)
La presencia de autores jóvenes es refrescante, así como la de las autoras mujeres es significativa y alentadora en este libro. Estos hechos son ¿una amenaza? ¿una defensa?, o ¿un ajuste cuentas literario? La lectura de Fuego abierto sorprende y complace. Valoramos el desafío de LOM ediciones* y el fruto alcanzado por Carmen Ollé.
Lima, 7 agosto de 2008.
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